Nuevas tribus urbanas
Con el correr del tiempo, fueron apareciendo nuevas culturas urbanas, dependiendo de en que civilización estemos presentes pueden tener algunos cambios en sus características.

Emos
Floggers
Los flogger son los adolescentes que poseen su propio foto blog, en este sitio muestran sus fotos, cuentan sus historias y se pueden dejar sus comentarios. Su vestimenta se caracteriza por usar pantalones de colores llamativos y apretados, con remeras, generalmente con cuello escote en V con colores muy fuertes o fluorescentes. Su cabello tiene un flequillo que tapa parcialmente o por completo sus ojos.
Góticos
Los adolescentes que optan por una cultura gótica usan ropa negra, maquillaje muy cargado y sus peinados son elaborados. Son fanáticos de la historia medieval. Ellos aclaran su postura diciendo que su “tribu” no es violenta, sino que son melancólicos y sensibles. Un estudio en Escocia concluyó que los góticos son más propensos a autoflingirse daños o a intentar suicidarse que otros jóvenes que no pertenecen a esta cultura.
Emos
Los adolescentes emos se destacan por sus ojos maquillados, ropa negra, flequillo y una mirada en la que se ve tristeza. Se autodefinen como personas sensibles. El nombre de la tribu proviene de “emo” por “emocional” en ingles.
Estas tribus (góticos, emos y floggers) son grupos de adolescentes diferentes .Los góticos se identifican con una imagen romántica del siglo XIX, en la época que había heroínas con apariencia demacrada. Se interesan por todo lo que no pertenezca a la vida diurna.
Por su parte, los emos también se interesan por la vida nocturna, aunque su indumentaria es diferente, siguen una belleza vampirica de lo feo.
Tanto los emos como en los góticos evitan todo lo referente a la moda o a las tendencias dominantes.
En cambio, los floggers si adoptan las tendencias de la moda, se interesan por la estética.
Muchas veces estas tribus son muy proclives a poseer problemas en su alimentación, ya que en la mayoría tienen que adaptarse a los modelos de estética y a esto se le suma la gran presión social por mantenerse delgado.
