Moda High Tech

En los tiempos que corren, la moda no escapa a la tecnologÃa. Hoy se puede usar ropa súper liviana en pleno invierno y no sentir frÃo o correr y saltar practicando deportes sin sufrir calor. También se puede llevar medias que disimulen un talle y recurrir a cremas que alisan la piel y eliminan arrugas al instante. Hasta se puede reciclar ropa del pasado para que, computadora mediante, parezca nueva.
El vinculo entre tecnologÃa, diseño de ropa y cosmética crece dÃa a dÃa y no es nuevo. La lycra, una de las grandes revoluciones en el mundo de la moda, fue una de las primeras fibras sintéticas de elasticidad. Se creó en 1958 usando una nueva y revolucionaria quÃmica.
Desde entonces, su tecnologÃa ha evolucionado y se la ha combinado con todo tipo de materiales, desde algodón y satén hasta encaje, terciopelo y demin. ¡Como olvidar el boom que causaron los primeros jeans con lycra! Hoy, este materia está presente en un esmalte de uñas inteligente.
Se trata de un producto que dura más del doble de lo que duran los comunes: su formula crea una matriz flexible sobre la superficie de la uña, uniéndola con los pigmentos de color como si fuese una segunda piel. Las marcas deportivas siempre se han caracterizado por poner materiales ultra modernos no sólo en la ropa para practicar desde tenis hasta natación, sino también en las zapatillas.
Muchos diseñadores, incluso, han tomado elementos deportivos para hacerlos urbanos. En los ’80, por ejemplo, cuando comenzó el furor del aerobics, la moda propuso usar los mismos leggings (polainas) que se llevaban al gimnasio para ir a la oficina o a una disco. Y tanto la neoyorquina Donna Karan como el italiano Giorgio Armani han sacado lÃneas con estilo deportivo mientras que el francés Jean Paul Gaultier impuso unos catsuits ajustadÃsimos como los que usan las atletas.
Hay diseñadores que hacen colecciones donde la tecnologÃa tiene mucha presencia. Algunos japoneses llevan la delantera. Issey Miyake se hizo conocida por el plisado hecho en computadora que tiene su ropa. Rei Kawakubo, responsable de la marca Comme des Garcons, impactó a mediados de los ’90 con unos vestidos estampados de nylon que parecÃan una segunda piel, y Junta Watanabe le pidió a expertos textiles en Tokio que expresarán en una tela la luz y la textura de la tecnologÃa actual.
También apuestan a las nuevas texturas los diseñadores más jóvenes como el brasilero Alexandre Herchcovitch. Su nombre comenzó a sonar en Londres, ParÃs y Nueva York hace un par de años cuando creó vestidos de goma con forma de escamas. Desde entonces, sorprende todas las temporadas con telas high tech y en uno de sus últimos desfiles mostró camperas que brillan en la oscuridad.
A la manera italiana Prada, aunque más conservadora, también le gusta innovar con nuevos géneros. Fue una de las primeras en usar el nylon para las carteras y el neoprene para la sastrerÃa y, hace poco, en una tienda de Milán, hay poleras de polar súper finas y muy abrigadas.
En Argentina, Jessica Trossman trabaja con técnicas patentadas de estamperÃa que permiten hacer en escala cosas que antes sólo se lograban con un proceso manual lento y costoso. Asà es que han generado bordados con aplicaciones de canutillos sobre tejidos nobles y delicados –como la seda y el shantung- sin dañar la prenda. Jessica sostiene que la tecnologÃa sola no es nada sin el factor humano y por eso la acompaña con operarios capacitados y diseñadores.
Un punto clave es saber que el proceso de investigación de un diseñador no es sólo la búsqueda de tendencias. Para diferenciarse, hay que estar en constante búsqueda de nuevos procesos tecnológicos que permitan transformar elementos actuales.
La tecnologÃa llegó también a la ropa interior. Te acordarás del furor que causaron el corpiño con aro, el push up y el relleno con almohadillas de siliconas. Bueno, ahora acaba de salir en Estados Unidos un corpiño creado con tecnologÃa digital y láser para lograr una prenda liviana y única, de bordes tan finos que ni se nota debajo de la ropa. Se llama Ipex. La tecnologÃa en la moda nos sorprende dÃa a dÃa.
¿Cómo nos vestiremos en el futuro?
