Mentiras
Parece que mentir tiene algún que otro “valor”. A través de métodos científicos se está tratando de investigar si es cierto esto o no. Ayudados con resonancia magnética se comprobó que decir mentiras activa una parte del cerebro que va unido al razonamiento y a las funciones creativas. ¡Para mentir hay que ser inteligente!

Mentiras
A través de estos estudios se comprobó que en la tarea de mentir se ejerce un gran esfuerzo creativo. En la Universidad de Sheffield se realizó un estudio donde se concluyo que al mentir hay mayor actividad del área prefrontal. A esto se suma la Universidad de Pensilvania diciendo que el cerebro humano está preparado para ser únicamente sincero, si queremos mentir debemos organizarlo de otra manera, lo tenemos que hacer trabajar más prestando más atención y debiéndonos concentrar más.
Por ende, para mentir se necesita ser inteligente. ¡Ojo! No estamos diciendo que moralmente esto esté bien, ni que vaya diciendo mentiras todo el tiempo por la vida, aunque según los escrito por Oscar Wilde “No cabe imaginar una sociedad en la que la mentira estuviera negada”.
El 60% de las personas mienten una vez en una conversación de 10 minutos (Universidad de Massachussets) y 100.000 son las mentiras que dice una persona en su vida.
¿Qué nos sucede cuando mentimos?
Fisiológicamente:
Creamos más adrenalina
Modificamos el sistema respiratorio
Alteramos el ritmo cardiaco
Aumentamos la presión arterial
Sudamos más
Y seguramente nos meteremos en problemas, recordemos siempre que ¡las mentiras tienen patas cortas!
