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LASER CONTRA VARICES

Escrito por: nancy

Con el advenimiento y la fabricación de equipos de tecnología láser a partir de 1960 se han venido desarrollando y modernizado múltiples aparatos con base en este principio, los cuales tienen en la actualidad muchas aplicaciones, como en la industria, en la electrónica, astronomía, etc., sin dejar de mencionar las múltiples aplicaciones en la medicina.

Actualmente y específicamente en las enfermedades por insuficiencia venosa periférica (varices) se le ha dado al láser un uso efectivo y preciso en el manejo de las mismas, principalmente a las várices más pequeñas, llamadas comunmente “arañitas” o “spider veins”.

Así como en el manejo de las várices grandes, que son esas venas tortuosas y dilatadas, que además llegan a producir úlceras en los tobillos o manchas, así como flebitis, tromboflebitis, hemorragias súbitas, infecciones etc, y todas ellas requieren manejo por cirugía venosa.

El manejo quirúrgico con láser de las várices comienza con en 1998 en España con el Dr. Carlos Bonnet-Salat extendiendose su uso a Francia y posteriormente a América, todo esto con el fin de encontrar un método eficaz, menos doloroso y con una pronta recuperación como en el manejo de esta enfermedad.

Actualmente en Estados Unidos, Europa y Sudamérica  ya se está realizando de manera continua el uso del láser en el manejo quirúrgico de las várices y cada vez más médicos especialistas están adoptando esta alternativa y ofreciéndosela a sus pacientes que necesitan manejo quirúrgico.

En la cirugía convencional de várices, llamada safenectomía, se extrae la vena safena interna y/o safena externa prácticamente por arrancamiento al introducir una guía especial dentro de la vena afectada y extraerla completamente, para lo cual se requiere un tiempo largo de cicatrización interna  y por ende mayor tiempo de recuperación.

En el procesamiento con láser se introduce dentro de la vena afectada por punción o por un pequeño corte, una fibra láser a lo largo de la vena y se aplica energía láser o megapulso.

Esto produce una obliteración de la vena a tratar, lo que se traduce en una mejor y más pronta recuperación por parte del paciente, que el obtenido por arrancamiento de la misma vena por la cirugía convencional, disminuyendo el dolor, recuperación, reactivación pronta al trabajo, disminución en la formación de hematomas con resultados excelentes.

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