La rebelión de las enfermeras

Un grupo de enfermeras de una clínica de Cádiz, España, tuvo la osadía de cambiar las polleras de su habitual uniforme por pantalones similares a los que usaban sus pares masculinos y las mujeres que no atienden al público.
“A la hora de trabajar no tenemos libertad de movimiento, no podemos agacharnos para atender a los pacientes. Tenemos que exponer el cuerpo para hacer nuestro trabajo”, declaró una de las insubordinadas.
Los directivos de la clínica no dudaron en sancionarlas y decidieron retirarles el plus por productividad, esto es, unos 30 euros mensuales. Nadie pregunte por favor que tiene que ver la productividad con los pantalones o las polleras. Tampoco se cuestiones la validez de una u otra prenda.
La presencia así presentada puede conformar un brillante capítulo de una antología del absurdo. Hasta podría no ser creíble, pero por desgracia este tipo de situaciones suceden a diario, aunque debemos reconocer que no todas tienen difusión internacional.
Los directivos de la clínica de Cádiz se han ganado un lugar a partir de sus medidas aleccionadoras. No es fácil entender como se gesta este tipo de situaciones insensatas. Menos aún descubrir qué laberintos recorren antes de salir a la luz y cuántas convicciones petrificadas se acumulan para terminar provocando semejante conflicto con el personal. Pero aparecen, sin duda.
Cualquiera que haya trabajado en organizaciones laborales habrá de tener una decena de anécdotas registradas que navegan entre la comedia, la tragedia y la estupidez. Es una lastima que no se aproveche ese material. Las historias de éxitos abruman. Cómo se ha resuelto una situación difícil y se ha arribado al final feliz, es, a esta altura, un lugar común.
Esas caras sonrientes y satisfechas que nos miran desde las tapas de los libros o las revistas, los mausoleos fotográficos construidos a la medida de sus hazañas ya no sorprenden a casi nadie.
Por eso mismo habría que proporcionar la Enciclopedia de las Decisiones Absurdas, donde el management pueda identificar qué tonterías y exabrupto se debe evitar para no generar conflictos artificiales cuyo costo no tiene medida.

One Response to “La rebelión de las enfermeras”
By LEYDA on Jul 6, 2008 | Reply
ME PARECE QUE LAS ENFERMERAS TOMARON UNA DECISION MUY ACERTADA, NO ESTAN DEJANDO DE USAR SU UNIFORME SOLO CAMBIARON POR EL PANTALON. TOTAL SI SE SIENTEN COMODAS TRBAJANDO ASI AL CARAJOMLO QUE DIGAN…