El régimen polÃtico del absolutismo
Entre los siglos XVI y XVIII en Europa, el poder polÃtico de los estados estuvo concentrado en un monarca que ejercÃa la autoridad sin apegarse a los lÃmites constitucionales. A este régimen polÃtico se le llamó absolutismo.
El término absolutismo se deriva de los vocablos latinos legibus solutos que significan libre de ataduras legales.
En el absolutismo no existÃa la división tripartita del poder como se dio en la democracia, y del rey dependÃan la administración de justicia, la elaboración de las leyes, y el poder militar y civil.
A pesar de esa libertad de maniobra que los monarcas tuvieron durante el absolutismo, quienes han estudiado a profundidad este sistema de gobierno han llegado a la conclusión de que no fue tan arbitrario como se piensa porque de todos modos los reyes, cuya designación era considerada de origen divino, seguÃan ciertos principios morales derivados de los mandatos de Dios.
En el absolutismo el pago de la mayorÃa de impuestos recaÃa sobre la burguesÃa que era la clase social que sostenÃa al estado, y los nobles hacÃan parte de las filas militares y de las nóminas administrativas del estado.
El absolutismo en España tuvo su expresión en la monarquÃa de los Austria y la dinastÃa de los Borbones.
Jacobo I Estuardo fue uno de los principales representantes del absolutismo en Inglaterra.
En Francia fue extendido el absolutismo por cuenta de Enrique IV de Borbón.
Catalina II de Rusia es otro ejemplo del absolutismo del siglo XVII.
El más déspota de los absolutistas fue Luis IV, rey francés también conocido como “El Rey Sol“.
