>

Dormir a los bebés, consejos

Escrito por: Leticia

dormir a los bebes

Cuando llega un nuevo integrante a la familia, las alegrías son tantas como muchas las tareas que se asumen con la paternidad. Hacerse cargo de la crianza no es poco y se va aprendiendo sobre la marcha, si bien siempre son bienvenidos los consejos de abuelos y abuelas, amigos y amigas. La lactancia, la higiene y el sueño del bebé suelen ser los temas que requieren mayor atención y cuidados por parte de los padres, tanto primerizos como los que ya tienen otros hijos.

Es que se trata de tres partes de un todo: un niño bien alimentado y protegido por buenos pañales, podrá descansar placidamente a medida que va creciendo. Primero serán pocas horas, ya que requerirán alimento muy seguido. Luego, a medida que vayan pasando los meses, y gracias a la rutina que los padres deben ir armando, los niños comienzan a dormir más horas durante la noche, facilitando de esa manera el descanso de toda la familia.

Formar una rutina
Si bien las rutinas deben ser flexibles y cada familia debe sentirse cómoda con ellas, para ayudar a que los niños aprendan hábitos para dormir mejor los especialistas recomiendan:

  1. Establecer una rutina respecto al hábito de ir a dormir. Si bien los chicos detestan las rutinas, los padres deben asegurarse que se cumpla lo pactad a través de hábitos diarios que preparan a los chicos ara una buena noche.
  2. Establecer una pauta de cena. El niño debe comer todos los días a un mismo horario. Si el niño come a deshora, es más probable que se levante con hambre en medio de la noche.
  3. Asegurarse de que los niños usen un pañal cómodo y absorbente y duerman en una habitación tranquila y confortable.
  4. Procurarle al bebé actividades relajantes antes de acostarlo. Los niños, al igual que los adultos, necesitan relajarse de las actividades antes de ir a dormir. Un baño tibio y masajes pueden ser una buena opción.
  5. Es muy importante prestarle atención a la noche de los bebés. Dormir bien es una prioridad para el bienestar de toda la familia. Es vital para la salud, el crecimiento, el desarrollo y el aprendizaje de los niños. Una noche placentera resulta beneficiosa para todos los miembros de la familia y es extremadamente beneficiosa para el desarrollo y temperamento porque tiende a que el bebé se despierte feliz y con energía para aprender.
  6. Mantener eco al bebé tanto durante el día como la noche, es una manera de ayudarlo a optimizar su aprendizaje.

Un estado fisiológico
El sueño es un estado fisiológico temporal de inconsciencia caracterizado por una disminución de la capacidad sensorial y motora junto con la disminución del estado de alerta.

La necesidad de dormir es biológica, el sueño tiene el fin de procurar un descanso al organismo y regenerar energías gastadas. La situación de quien duerme no es pasiva. Durante el sueño se está en estado activo y durante su transcurso tienen lugar cambios importantes de las funciones corporales y las actividades mentales. El consumo de oxigeno cerebral es aún mayor que en el estado de vigilia, ya que es en este momento cuando la neurona se recupera de su actividad diurna.

Hay muchas diferentes entre el sueño activo y el calmo, ambas variantes integrantes del dormir. Durante el sueño activo, se adquieren ciertas vivencias del día. Es el momento del sueño cuando se produce el proceso de enviar a la papelera de reciclaje todo lo adquirido durante el día. Es por eso que en este momento se adquiere la memoria. En cambio, durante el sueño calmo, se produce la regeneración de las células, los cambios metabólicos. Es el sueño relacionado a lo reparativo del organismo.

El sueño se diferencia en dos fases: REM (quiere decir en ingles movimiento rápido de los ojos) y el no REM. La no REM es el sueño lento, donde los ojos no se mueven, sueño profundo y reparador, durante este ciclo del sueño sólo nos despiertan los estímulos fuertes, táctiles o acústicos, y en el durmiente se produce una disminución de los movimientos del cuerpo, de la temperatura y del ritmo cardiorrespiratorio.

bebe.jpg

En tanto que en el sueño REM o fase del sueño rápido se caracteriza por un dormir superficial, donde se puede ver el movimiento de los ojos. En estos momentos hay mucha actividad cerebral, es un periodo esencial para el desarrollo neuronal.

El sueño en el crecimiento
El sueño infantil no es un proceso uniforme sino que va madurando desde el sueño fetal hasta la primera infancia. Estos cambies en el dormir se ven influenciados por la manera de adaptación del niño al medio que lo rodea, sumada a una constante maduración cerebral y al aprendizaje de las rutinas familiares, que para el bebé significan una novedad.

En el recién nacido, los periodos de actividad y descanso no e consolidan sino hasta después del primer o segundo mes de vida. En esta etapa los niños duermen el 0 por ciento de las horas del día (el adulto sólo duerme el 25 por ciento), porcentaje que irá disminuyendo con la edad. Poseen facilidad para el adormecimiento. La mayor actividad del bebe consiste en despertarse sólo para comer o bien porque está molesto y alguna situación lo incomoda.

Alrededor del segundo mes, el sueño tranquilo (no REM) comienza a tener mayor presencia a expensas de la disminución del sueño REM. El dormir se va desplazando hacia la noche, por lo que en el tercer mes, el sueño nocturno será más largo. El reloj biológico está cambiando. Estos cambios se producen gracias a los estímulos luminosos de luz-oscuridad, las diferencias de ruidos durante el día y la noche, y las rutinas diarias que van marcando los diferentes momentos del día, la hora de cada mamada, la hora del paseo, la hora del baño, etc.

Luego, al final del primer trimestre de vida, el lactante habrá logrado un periodo de sueño de 5 a 6 horas, que sólo se interrumpirá para alimentarse. Normalmente duerme alrededor de 15 horas diarias.

Post a Comment


[x] Cerrar
E-mail
Mapa del sitio