Todos nos hemos sentido alguna vez víctimas de la frustración, a nivel personal y profesional; nadie escapa de ello. Pero aunque todos estamos expuestos y hemos vivido en carne propia la frustración, algunos con más suerte que otros,  no habrán enfrentado el sentimiento de no poder dejar atrás el desánimo que ello implica. No es que unos tengan un secreto escondido para superar la frustración es sencillamente que quizá si nos hemos sentido así, ignoramos cosas importantes parasuperar el sentimiento de frustración.

Cómo superar el sentimiento de frustración es algo que podemos responder a través de establecer algunas maneras de actuar y pensar que nos ayudarán a no exponernos a que el fracaso de cualquier forma que se presente, haga mella en nuestro ánimo y en la forma en que percibimos la vida, sino asumir que la frustración deviene de establecer pautas elevadas de éxito a las relaciones personales, a los logros profesionales y a todo lo que nos concierne y cuyos resultados no están totalmente bajo nuestro control.

Y estas pautas para superar la frustración, parten de anticiparnos a los resultados sin caer en el pesimismo o el conformismo, sino solo dejar como un “Plan B” la posibilidad de que las cosas no salgan como deseamos o que pese a nuestros mejores intentos pueden fracasar.

Errores humanos propios y ajenos, es algo que podemos cometer sin darnos cuenta, y no solo nosotros sino los que nos rodean. Esto es particularmente importante por cuanto algunos de nuestros errores pueden alejarnos de las personas o de las cosas que intentamos lograr. No podemos anticiparnos de cuánto nos podemos equivocar, podemos sí enmendar nuestros errores y por supuesto intentar de nuevo, la frustración derivada de equivocarnos es una forma de negarnos la realidad de que como humanos no somos infalibles.

Circunstancias e imprevistos, que no conocemos pueden cambiar el curso de nuestras aspiraciones y el logro de nuestros sueños, planes y relaciones. Y como son algo de lo que no podemos tampoco conocer ni cómo sucederán ni qué ocurrirá, debemos asumir que no es nuestra culpa y no podemos frustrarnos por ello, en cambio podemos sí tenerlo en cuenta para seguir adelante.

Manejar la frustración entonces es parte de nuestra visión optimista de la vida, de mantener la entereza aún cuando parece que no lograremos aquello que hemos esperado, pero que nos permite crecer en el sentido de tener claro que somos humanos y nuestra propia naturaleza y entorno pueden alterar lo que hemos planificado pero que la única forma de superarla es asumiendo esto y tomando el provecho de la experiencia para salir adelante. Lo hacemos luego de algunas fases de enojo y negación, que podemos obviar si tenemos en cuenta que si nos frustramos porque rompieron nuestro corazón o nos dejaron de amar, no es algo que puede detener nuestra vida, el dolor se supera y el amor volverá.

Cuando nos frustra el trabajo porque no logramos pese a nuestros esfuerzos, que seamos reconocidos o que mejoren nuestras condiciones podemos pensar que la paciencia al final tiene premio y en algún momento lo lograremos o podemos ser más activos e intentar buscar otro lugar, otra profesión que nos permitan lograrlo. Ycuando la frustración deviene de las relaciones personales, debemos encarar que éstas son modificables a partir de que nos hagamos el propósito de mejorarlas y que aún cuando lo logremos siempre habrán escollos por enfrentar.  Pero sobretodo tener en cuenta que sentirnos frustrados no es algo que debemos culpar a nadie por mucho que nos hieran, defrauden o causen problemas, porque somos nosotros los que debemos y podemos superarla.

Fuente | Meetlo